Es media noche y nunca más suena horizontalmente:
Suena en el alma bajando bajando...
Raras son las noches en que tengo el valor de bajar hasta el fondo,
hasta la duodécima campanada,
hasta la duodécima herida,
hasta el duodécimo recuerdo...
Entonces vuelvo al tiempo llano;
encadeno, me reencadeno
y vuelvo al lado de los vivos,
vuelvo a la vida.
Para vivir es preciso traicionar fantasmas...
Gaston Bachelard, La intuición del instante

Encantador.
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