Invitación a la entrada

Te invitamos a que entres a ese vano que está en ti.
A-diós al mundo de las certezas y de los cálculos del más allá; hola a tu mundo, el del más acá, un mundo más dionisíaco...

miércoles, 21 de marzo de 2012

Excepto la muerte

Frase inicial:
“En el momento que empezamos a descender uno a uno el avión, quería correr, ver todo, llenarme de París”


Hablar de la muerte aquí no es hablar de dolor, pérdida, separación… ¿o sí? Cuestiones existencialistas surgen como flores en una novela que pone de manifiesto lo que es la existencia humana y sus sombras como la “la mala fe”.

Quien se atreve a ser sin ocultarse en comodidades aparentes, pronto se tiene que enfrentar a la responsabilidad de ser, donde no hay garantías de ningún tipo (excepto la muerte), donde siempre hay posibilidades de elección (excepto la muerte), donde la angustia se instala como señal de que se vive despierto.

No hay fórmulas, no hay secretos, no hay tips ni lista de diez pasos efectivos para vivir. La vida se vive conforme a lo que uno es, conforme a las decisiones tomadas en cada situación. La vida se aprende en la práctica con todo y sus dolores, aunque duela bien vale la pena vivirla porque ahí está irremediablemente la muerte.

Escrito por Flor Cross.
(Reseña del libro Excepto la muerte de Carmen Moreno Florencia).
Portadacontraportada
  

miércoles, 14 de marzo de 2012

14 de marzo de 2012

De Clocktail Kahlo (Clotilde Allende), el miércoles, 14 de marzo de 2012 a la(s) 7:31  
 

De vez en cuando, la sublime catarsis se presenta,me recuerda lo efímero, lo ambiguo y lo abstracto. Una dosis de contraste, de posibilidades, que diversifica el pensamiento. Es cierto que te extraño, tres meses de lluvia no me son suficientes y cuando estás, imploro te marches. Hoy puedo brincar de alegría, puedo escribir contigo y de ti, te haré el té o prefieres un café? Gustas un panque, por favor no te marches, aún no. Es pronto, aunque me duela aceptarlo mi pensamiento, aquel del cual me admiro, sólo viene contigo. Laetitia me nubla el pensamiento e impide con mi corazón que escriba. No sé si pueda controlarte mientras tanto quiero gozarte, tal vez tardes en volver pero hoy estoy contigo y para ti.Por eso deja que te vea, transmite a mi, todo cuanto quieras que escriba. Para que se trascendetal a la vida.(A la inspiración que hoy me acompaña).
CVA
Después del Starbucks del día, viene lo mejor un café Turcooooo, yumi.



martes, 6 de marzo de 2012

Ausencia de lo propio en la academia


Pensamiento excesivo por los pasillos, buscas quién sabe qué entre clases de idiomas, filosofías, ontologías, coloquios, cátedras, seminarios: una mirada, dos miradas, mil y una miradas fugaces que no reafirman lo que eres.

¿Quién se ha robado a los hombres? Doctores, eruditos, estudiosos, filósofos de la vida van y se van, lentes con armazones gruesos, intelectuales con vestimenta europea con libros en mano. Ningún hombre.

 (Los vividores han soltado ya la vida y dejaron dicho que la filosofía no sirve para nada.)

 Los filósofos de la vida, muy contemporáneos e indiferentes, pasan y sintonizan monólogos del más allá de lo que leen, sin respirar no dejan de hablar y seguir a la zanahoria de su propio pensamiento, ya  muerto, pues le fue imposible a la vida defenderlo. Miles de páginas por leer trazan la frontera entre ellos y tú, diferencia de autoridad sin dejar entrar a la experiencia. Tratar de pensar por ti mismo está prohibido, sólo se trata de repetición y memoria de lo que se lee: muy pobre apropiación. 

Es a la burbuja de seguridad a la que huyen estos filósofos: dominar la teoría que no responde a la urgencia de la vida. Cualquier interés personal de sus pacientes se aborda en el silencio, todos los demás intereses tienen que seguir rigurosamente el pálido programa, condición de posibilidad de su pensamiento. Programar tu pensamiento: terrible contradicción en la que te encuentras al seguir el curso estudiantil, tal y como paciente que eres y tienes que ser.

Ausencia total en cuatro paredes, cada quien meditando sus quehaceres, al pendiente del tiempo vulgar, haciendo la finta de que entiendes los monólogos de aquellos filósofos, tomando nota de lo que no le urge en absoluto a tu vida, puros datos: un diario de datos impropios. Una que otra vez te aburres y escuchas lo que te es propio, pero la urgencia de seguir el programa te hace huir, para no hallarte.